El sector apícola atraviesa un momento de moderado optimismo tras un verano que, si bien presentó algunas semanas de sequía, estuvo marcado por lluvias frecuentes y una abundante floración. Así lo señaló el profesor y apicultor Nelson Ponte, quien destacó que las condiciones climáticas recientes generan buenas expectativas para la producción de miel.
“Fue un verano bastante suave. En enero llovió casi todas las semanas y, aunque a principios de febrero la vegetación se veía marchita por la falta de agua, las lluvias regresaron y hoy vemos una importante floración, con muchas variedades de plantas”, explicó. Este escenario favorece directamente el trabajo de las colmenas y abre una perspectiva alentadora para la cosecha.
Sin embargo, no todos los productores han apostado fuerte esta temporada. Ponte indicó que pocos apicultores se trasladaron a la zona de Eucaliptus, debido a los bajos rindes registrados en años anteriores. “Cada viaje implica una inversión grande: traslado de colmenas, contratación de personal y altos costos de combustible. En muchos casos no se lograron cubrir los gastos”, sostuvo. Aunque algunos productores obtuvieron buenos resultados, no fue la situación predominante.
En cuanto al trabajo colectivo, la cooperativa apícola —integrada por 13 productores— mantiene una actividad sostenida. La miel se comercializa tanto en el mercado local como nacional, y recientemente se concretaron exportaciones. Una de ellas fue a través de la empresa Nectar Bee, que adquirió varios tanques de miel. Si bien el precio no es el ideal, representa una mejora respecto a valores anteriores.
Por otra parte, Ponte destacó que continúan las inversiones en infraestructura. La sala de envasado ha incorporado mejoras en maquinaria y equipamiento, en un proceso que, aunque costoso, se mantiene de forma constante.
Con un panorama climático favorable y un trabajo cooperativo firme, el sector apícola renueva sus expectativas, apostando a que la floración actual se traduzca en una buena temporada de producción.